¿Qué esperar de los 2 años?

En mi corta experiencia de madre te puedo decir que los dos años son los que más he disfrutado. Es adorable tener un bebé, sí que lo es, pero no hay nada que describa la locura de tener un pequeño de 2.

Escuchaba la frase terribles dos y pensaba “¿qué tan terribles pueden ser?”
La respuesta es; son terribles, pero son los más divertidos.

En esta etapa irás de un extremo a otro, pasarás de las risas más genuinas a querer ahorcarlo por sus berrinches, así de extremo.

Ahora que lo pienso, creo que el primer año se va en adaptarte al cambio de vida. Cuando llegas a los dos y estás un poco más ajustada llega el gran reto de ayudar a tu hijo a conocer y expresar sus emociones, nada fácil.

Estoy segura que cada etapa tiene su encanto, es adorable verlos gatear, luego dar sus primeros pasos y cuando al fin dicen mamá, pero he de confesar que nunca me había reído tanto como el día que mi hija quería un caballo, cuando espanto la mosca con un ¡bu!  O cuando canta canciones y baila.

Los dos, son otro rollo… ¿Con qué te topas tú en los terribles dos?

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– Conversaciones interesantes. Empiezas a tener conversaciones realmente fluidas, lo que implica; ocurrencias, preguntas, peticiones, aclaraciones, afirmaciones y de más.
– Muchas Risas. Todo lo que hacen o dicen nos parece realmente adorable, esos intentos por decir palabras complicadas, las risas ruidosas y esos bailes arrítmicos se convierten en la mejor parte del día, somos  su mejor público, aplaudimos cada chiste y cada ocurrencia. Te derrite cada movimiento de ellos y todo lo quieres ver en primer fila.
– Negativas constantes. Parte del día se va en escuchar “no” para todo ante ponen un NO,  de verdad soñarás con el momento que suban a la cama y te digan; “sí mamá ya me voy a dormir”, “si mamá me tomaré esa medicina que sabe espantoso” ¿es mucho pedir?
– Todo es suyo. Ni hablar de compartir, puedes servir un enorme bote de palomitas y aun así todas son de tu hijo y pobre de aquel valiente que meta la mano porque se arma tremendo revuelo. Entonces la mejor opción es servir dos recipientes con palomitas y esperar que asimilen el tema de “dar”.
– El Óscar al mejor drama es para… ¡Dramas interminables! jamás imaginé que cosas tan simples pudieran desatar una tercera guerra mundial (en casa). Les das un chocolate e inexplicablemente lloran por eso, lo avientan, se los quitas, lloran, se los regresas, lloran, algo quieren decir pero entre los llantos nadie se entiende. Parece que nadie tiene cordura, pero aprendes a conservarla tú, tratas de mantenerte cuerda.
– No hay temor de dios. “Hija por favor no hagas eso” y con pasitos que no vacilan ¡pum! Lo hace, “amor ya te dije que por favor no hagas eso” – Mamá está viendo, mira mira si lo hago -. No le temen a nada y parece que te ponen a prueba. Se vuelven desafiantes pero calma, no nos están tomando la medida, no te está faltando al respeto, está aprendido y tú debes guiarlo.
– 1,2,3 inhala-exhala. “Yo me pongo los zapatos solita”, “yo me lavo los dientes solita” “me quiero poner esa blusa de cuadros con la falda de flores” nuestra paciencia es puesta a prueba. Claro, tienen que aprender pero en tu mente piensas que te estás haciendo vieja esperando a que se ponga los zapatos. Paciencia mamá, su iniciativa vale oro así es que déjalo aprender.
– Mamá tú sé paciente, yo no. Nosotras trabajamos en la paciencia pero ellos todo lo piden al instante. No saben esperar, no tienen noción del tiempo, pero no corras,  ayúdalo a que sea paciente y enséñalo a esperar
– Las sorpresas. Se acerca y te pide que cierres los ojos porque te tiene una sorpresa, y te da un beso, un abrazo, un flor que encontró en el parque y mueres, de amor. Desde que nació sueñas con esos detalles.
– Los logros. Dejar el biberón, la teta, el pañal, hablar, aprender a contar, cantar esa canción completa, bailar siguiendo los pasos que le enseño la maestra. Cada uno de esos logros hacen que tu plumaje brille como el de un pavo real. Tu corazón necesita más espacio en el pecho pues se engrandece cuando lo ves desenvolverse.

 

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No diré ese cliché que leo seguido de; “maravillosos dos”, son difíciles. Es una etapa que te confronta con tu propio carácter, con tus debilidades y tu personalidad, esos berrinches pueden volverte loca, lo que  sí te voy a decir es que los “2” son sumamente divertidos y confirmaras que tu amor es tan grande como sospechabas.

Sentirás nostalgia pues el increíble e inminente desarrollo de tu hijo se está dando, ese bebé que solo estaba acostadito, ya creció. Quizá en un par de años te vuelva a decir que lo mejor está por venir, pero créeme los 2 no son tan malos.

Author: Paola

Soy Paola Acuña, escribir acerca de mi maternidad se ha convertido en mi pasión. Me permite acercarme a otras madres y acompañarnos en este hermoso camino que sí bien no es fácil ha sido único. Soy madre de Alondra que actualmente tiene 21 meses de edad, ella ha logrado una transformación increíble en mi vida, ser su mamá es un privilegio pues de ella he aprendido mucho. Hemos crecido, llorado, jugado y aprendido juntas.

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2 Comments

  1. Creo que es más un cliché decir “los terribles 2” y “aun mas terribles 3” yo realmente temo por su adolescencia jajajaja. Mi pequeño también tiene 2 y ha sido todo un reto sobretodo por la parte en la que pareciera que me reta al decir que “no” o al verlo hacer las cosas que no creo conveninente que haga. Regularmente siento eso, que quiere o que ya me tiene tomada la medida y me molesta que ni mi mirada de pistola más mortífera lo detenga de hacer lo que le de la gana. Ha sido muy difícil y no le creeré a quien diga lo contrario. Pero claro esos abrazos apretujaditos, ese “shi” cuando le pregunto si me quiere, sus risas que son como música para mi alma, todo eso, no lo cambiaba por nada.

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  2. Mi hija Luna hoy cumple 2 años y ella no sólo dice NO, sino que lo acompaña de sus dos deditos índices reafirmando su NO. ¿Cómo no derretirme ante eso? Sin embargo todos los días busco paciencia porque sé que no me está retando sólo esta aprendiendo, pero es tan difícil a veces, sobre todo porque tengo otra bebé de 4 meses y a veces me encantaría darle todo el tiempo de mundo para esperar a que recoja sus juguetes, a que se quede sentada horas en su nica, a hacerle cosquillas 100 veces, pero a veces no puedo y debo de apurarla. No obstante estoy disfrutando sus 2 años, porque el tiempo vuela.

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