Te mereces un BABYMOON

Recuerdo mi boda como si hubiera sido ayer, la emoción de comenzar algo, una etapa nueva y todo lo que tenía que aprender para desenvolverme en mi nuevo rol, esposa.

Todos los planes previos al festejo duraron aproximadamente 10 meses, casarse es un gran proyecto que implica mucho. Después de que todo pasó llego la Luna de miel. Ese tiempo en que la pareja se desconecta y dedican el tiempo a conocerse y reconocerse, pasando la adrenalina de semejante festejo ya pueden empezar a vivir y aprender juntos.

Después cuando llegan los hijos, vives algo similar. La emoción, crear proyectos para tu nueva vida a lado de su hijo, pensar en el baby shower, como se va a llamar, las compras necesarias para que no falte nada a su llegada. Llegas al hospital con dolores de parto y la adrenalina a tope, finalmente ves su rostro y sabes que ese proyecto y plan de vida comienzan.

Pero pasa algo curioso en esta etapa, el hospital se llena de amigos y familiares que quieren conocer al nuevo integrante, todos emocionados y con las mejores intenciones comienzan a hacer fila para verlo, tocarlo y los más cercanos, buscan esa conexión de sangre y es ahí cuando caen rendidos al amor de ese pequeño. La madre recién parida apenas empieza a digerir que ya está debutando como madre, el crío recién nacido necesita a su mamá pues acaba de llegar al mundo y es lo único que conoce. Tienes casa llena en el hospital y es cuando todo empieza a ponerse complicado, necesitas lactar y aún no te atreves a mostrar tus pechos llenos de leche a tus amigos y suegros. Todos quieren cargar al bebé pero él no comprende que hay un mundo esperándolo, entonces empieza el estrés para ambos.

Cuando una pareja se estrena como padres deberían de tener ahora una segunda luna de miel, un espacio dónde solo existan tres, ese tiempo de adaptación para reconocerse de nuevo, irse a casa y empezar una nueva rutina, aprender juntos. Yo lo llamaría el “baby moon” y no es precisamente lo que se cree de este término, algunos lo usan para aquel viaje previo al nacimiento de un hijo, para mí no tiene nada que ver con tomar unas maletas y viajar.

Estando en casa, las llamadas no se hacen esperar y las filas comienzan a hacerse en la sala de tu hogar. Todos por supuesto, bien intencionados, pero lo único que quiere la madre es descansar y estar con su hijo. Empiezas a dar pecho a demanda, eso implica que tus senos pasaran la mayor parte del tiempo desnudos, tu casa es un alboroto y no hay nada en su lugar, apenas duermes y no hay suficiente humor para estar ahí, con visitas y sonreír. Las hormonas empieza a hacer de las suyas y estás confundida, tienes más ganas de llorar que de recibir gente.

Es un periodo sagrado y único, la pareja debería vivirlo solos y con un poco de ayuda es suficiente, en mi caso yo necesitaba de mi madre, para mi ella era parte fundamental cuando acababa de parir.

Cuando vas a tu luna de miel no tienes espectadores o ¿sí?. Espero no herir susceptibilidades pero es una realidad que ese periodo de ajuste es difícil, entre tanto ajetreo es más complicado adaptarse y con espectadores lo es aun más.

Un baby moon es ese espacio, esa intimidad que necesitan los padres con sus hijos, es el tiempo de mirarse a los ojos y calentar motores para todo lo que viene, es el periodo donde únicamente el hijo necesita de su madre y su madre necesita de su esposo.

Sé que es difícil cerrar las puertas y no recibir visitas, es casi imposible pero como padres no estaría mal buscarnos ese espacio, el hijo acaba de nacer así es que habrá más tiempo de presentarlo a la sociedad.

Es difícil negarse a la visita pues tendremos el hospital lleno, solo es importante considerar algunas cosas;

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  1. Nadie debería cargar al niño, eso genera estrés para el mismo bebé y su madre
  2. Nadie debería llegar con un listado de consejos no solicitados
  3. Las visitas deberían de ser cortas
  4. No besar el bebé es lo mejor
  5. Si te visitan en casa, procura que la visita de un poco de ayuda
  6. No tengas pena de pedir que se retiren cuando quieras lactar o simplemente descansar

Te mereces ese tiempo con tu hijo y tu esposo, pareciera que los 9 meses son suficientes para preparar todo pero no, cuando llegues a casa nunca falla el imprevisto pero sobre todo, la necesidad de reencontrarte con tu hijo en otro plano, restablecer tu cuerpo física y emocionalmente y no es tarea sencilla. A veces, las visitas nos vienen bien pues lo que más necesitarás es ayuda pero de igual forma valora ese tiempo pues lo único que necesitan tú y tu hijo es de ustedes.

Procura un baby moon, te vendrá bien.

Author: Paola

Soy Paola Acuña, escribir acerca de mi maternidad se ha convertido en mi pasión. Me permite acercarme a otras madres y acompañarnos en este hermoso camino que sí bien no es fácil ha sido único. Soy madre de Alondra que actualmente tiene 21 meses de edad, ella ha logrado una transformación increíble en mi vida, ser su mamá es un privilegio pues de ella he aprendido mucho. Hemos crecido, llorado, jugado y aprendido juntas.

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