Estás por convertirte en hermana mayor

Fuimos una, habitaste mi cuerpo, escuchaste mi corazón y mi voz, pateabas cuando hablaba o tocaba mi vientre, después llegaste al mundo y recuerdo a la perfección ese rostro arrugado, tus pequeñas manos, esa miradita inquieta y tu olor de bebé, ese primer beso, tu cabello alborotado que te caracteriza, así naciste y así te amé desde el primer día.

Recuerdo mis miedos y tu pequeño cuerpo siempre buscando mis brazos, las lágrimas de ambas y lo inexperta que fui.  Hoy estás a unos días de convertirte en hermana mayor; necesito agradecer y honrar tu llegada al mundo, la honro porque viniste a enseñarme lo grande que es el amor, a tu lado aprendí la bella y difícil vocación de maternar, abriste el camino para lo que ahora viene.

A tu llegada deje atrás a la mujer que solía ser, cambiaron mis intereses, actividades, prioridades y hasta la gente que me rodea, entendí que un día dejas de ser egoísta y comienzas a preocuparte por alguien más, incluso me preocupe más por mí misma pues necesitaba verte crecer, mis miedo cambiaron, también mis sentimientos y emociones; aprendí de autocontrol, respeto y paciencia, aunque hay días que me equivoco, tu indulgencia me rescata y me enseña a empezar de nuevo.

Me enseñaste todo del amor de madre, llenaste mis brazos con tu cuerpo, mi rostro con tus besos y mi casa con tu presencia;  entendí que la vida es mejor cuando la risa de un niño inunda cada habitación, empecé a temerle a la muerte y a preocuparme por el futuro, busqué la forma de darte lo mejor de mí, todos los días lucho por ser mejor persona, por sanarme para darte la mejor versión de mi misma, empecé a leer de crianza, asistí a cursos y talleres porque estaba convencida que merecías lo mejor; sigo intentando y aprendiendo a tu lado.

Gracias por abrir el camino, por haber habitado mi cuerpo, por enseñarme a ser mamá, por hacerme reir con tus ocurrencias, por buscarme en la noche para recuperar el sueño, por acercarme a Dios para agradecer tu existencia, por los chistes e historias que inventas, por hacerme más fuerte para protegerte, por tus canciones y juegos, por tus lagrimas que me enseñaron que el amor de madre a veces duele pero es infinito, por hacerme enojar tanto e incluso llevarme al límite para darme cuenta que al final puedo controlarme, por hacer a tu padre el más sensible y divertido, por esas risas matutinas y las carreras para ganarle a la rutina, por sorprenderme con algunas de tus respuestas, por esos dibujos que solo tu entiendes, por los bailes, por las piedras y flores que recoges del camino para darme y por elegirme como madre aun siendo tan inexperta e imperfecta.

En unos días todo ese camino que hemos hecho juntas lo compartiremos, pero quiero que sepas que mi corazón y mis brazos seguirán abiertos para ti, seguiré buscando tu mirada, tus risas e intentaré entender tus emociones. Al principio tal vez no sea fácil; tendremos que organizar el tiempo y buscar momentos para ambas. Viene un reto que compartiremos y del cual ambas aprenderemos. Eso sí, nunca olvides que fuiste la primera y me enseñaste tanto. Estoy segura que serás la mejor hermana mayor, abriremos un nuevo capítulo en nuestra vida.

 

Author: Paola

Soy Paola Acuña, escribir acerca de mi maternidad se ha convertido en mi pasión. Me permite acercarme a otras madres y acompañarnos en este hermoso camino que sí bien no es fácil ha sido único. Soy madre de Alondra que actualmente tiene 21 meses de edad, ella ha logrado una transformación increíble en mi vida, ser su mamá es un privilegio pues de ella he aprendido mucho. Hemos crecido, llorado, jugado y aprendido juntas.

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