El banquito de pensar o tiempo fuera

La crianza respetuosa y la disciplina positiva NO van de la mano del conductismo. Pero, ¿Qué es el conductismo? En palabras muy simples es aquella forma de educar a los niños bajo un adultocentrismo duro, valorando y enalteciendo conductas sumisas, aquellas  donde el niño es evaluado de acuerdo a sus actitudes pasivas. El niño “obediente” es aquel que aspira a más, aquel que no cuestiona, permanece sentado y en silencio. El conductismo considera a los niños como seres manipuladores y el objetivo es adiestrarlos, más allá de educarlos.

Si hablamos de crianza respetuosa no podemos hacerlo a la ligera, hay técnicas que no corresponden a este tipo de crianza, como ignorar a los niños cuando lloran, enseñarlos a dormir solos y en la oscuridad de su cuarto o el famoso “tiempo fuera” un castigo disfrazado de buenas intenciones y encubierto de técnica respetuosa.

El tiempo fuera pretende darle al niño un tiempo para pensar después de una “mala actitud”. Se coloca al niño en un espacio físico y aislado para que por medio del planteamiento de sus actos analice que fue lo que hizo mal.

El Dr. Christophersen, profesor de pediatría y ciencias de la conducta en la Universidad de Kansas propone este método de la siguiente forma;

  1. Ser firme con el niño después de la conducta “inadecuada” diciéndole que “NO” tomarlo sin mucho contacto o afecto y colocarlo en el lugar dónde deberá meditar.
  2. Estando en el espacio designado no debes hablarle al niño, ni tocarlo, ni mirarlo. Solo hasta que haya dejado de llorar o haya logrado una reflexión de sus actos podrá retirarlo. Algunas propuestas son con tiempo, no estoy segura si en 3 minutos que le corresponden a mi hija alcance a pensar la importancia del baño diario y de hacerlo en cuanto mamá dice que es tiempo ¡3 MINUTOS, vuelan!
  3. El pequeño debe pasar por un periodo de reconstrucción. No puedes darle explicaciones, la reflexión la debe hacer él solo. Algunos proponen que expliques, suponiendo que lo haces y le ayudas a analizar lo que paso, entonces ¿para qué ponerlo después en tiempo fuera?

 

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¿En verdad creemos que  nuestros hijos se toman el tiempo de pensar y hacer un análisis profundo durante el tiempo fuera?

“Sí que mal he hecho al no guardar los juguetes, es un atrevimiento de mi parte no obedecer a mis padres cuando me dicen que se acabó la hora del juego, haberme puesto a llorar así no es lo mejor, la próxima vez lo haré tal cual y lo desean”. Sin necesidad de haber estudiado a detalle el cerebro del niño, sé que eso no pasa. La mente del niño regularmente es activa, dispersa, se distraen, es más probable que se siente y piense en cosas que pueden ser triviales para nosotros y que para ellos resulta sumamente interesantes, cosas que están pasando en ese momento en su entorno. Son sumamente inteligentes pero obligarlos a pensar de esa forma, me hace creer que nos falta conocimiento de ellos y de su desarrollo. Creo que somos más ingenuos nosotros pensando que el pequeño hará una profundo análisis acerca de su comportamiento, no se necesita estar en la mente de un pequeño para saber que lo que menos hará es precisamente eso.

El tiempo fuera no está considerado como una forma respetuosa de disciplinar, ¿Por qué? Veamos, resulta que llegaste tarde a tu trabajo y encima no terminaste el reporte del día anterior, tu jefe decide que por tu falta estarás aislado por media hora (de acuerdo a tu edad, recuerda). Te mete a un espacio vacío y te obliga a pensar en tus actos (“Te obliga”, ¿Cómo se obliga a pensar?) Esta situación en el campo laboral podría llegar hasta instancias legales.. ¿Qué nos hace pensar que como adultos gozamos de más derechos que los niños, nuestra figura de autoridad nos concede trato especial? No hagamos a ellos lo que no nos gusta que nos hagan, es así de simple. En un contexto que podría sonar absurdo, encontramos que no podría ser un castigo viable. ¿Es un castigo para el empleado así como lo cuento? También lo es para el niño el tiempo fuera.

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Cuando dudes si algo que quieres aplicar a tu hijo es respetuoso, simplemente piensa si se lo hicieran a un adulto, ¿lo sería? Cuando algo te pone mal, te estresa, te entristece, te enoja, te desconcierta, te gustaría que alguien te dijera; “vete a esa silla reflexiona tus sentimientos y actitudes, cuando estés bien regresa, no me gusta lidiar con tus sentimientos negativos” ¿No verdad? Si el niño solo y por voluntad busca su espacio, déjalo, es sano, pero solo cuando él cree que así se sentirá mejor.

Si hablamos de consecuencias, estas deben ser justas, lógicas, naturales y sobre todo en proporción a lo que el niño debe aprender, el tiempo fuera no cumple con ninguna de estas características. Por ejemplo; Si tu hijo pinto la pared la consecuencia es que quizá tenga que limpiar, el tiempo fuera no tiene nada que ver con la consecuencia lógica a algo como pintar la pared.

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¿Y si el tiempo fuera no es lo mejor que sí?

Ya hemos hablado de manejo de berrinches …

  1. Valida sus emociones
  2. Empatiza con él
  3. Explica tus razones
  4. Negocia, por ejemplo; estás de acuerdo si jugamos 5 minutos más y cuando pase el tiempo hacemos ____. Ellos no tienen una profunda comprensión de conceptos abstractos como la distancia o el tiempo y en este caso me ha funcionado poner un temporizador, cuando suena se ha acabado el tiempo y cambiamos de dinámica ya sea cenar, bañar o dormir. Solo lo uso cuando es momento de hacer aquello que nos cuesta más, el resto del día es sin reloj.
  5. Ponte a su altura para hablar y míralo a los ojos
  6. Cuida tu lenguaje corporal, si estás molesta e intentas no parecer no funciona
  7. Respira; la respiración es un método excelente para regular emociones y tú también necesitarás regular las tuyas. Si lo haces tu hijo verá que es una opción para tranquilizarte, invítalo a hacerlo juntos.
  8. Juega, después de validar las emociones y empatizar. Intenta hacer divertido aquello que no quiere hacer o simplemente explica de una manera divertida lo que está pasando. Eso desviará su atención de la rabieta y entrará en sintonía con otra cosa. Después retomen de manera amigable la situación y pregunta si se siente mejor
  9. Ayúdale a hacer la reflexión, no tiene que hacerla solo, con tu guía será más fácil
  10. Reconoce siempre tus sentimientos, de ti aprende y que TÚ LOS REGULES es la clave para que ellos aprendan.

Hace un par de días le compre a mi hija un banquito,  no es para pensar, es para que alcance los espacios a los que desea llegar, ese es el verdadero uso de los banquitos.

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Fuentes

Besame mucho, Carlos González. Octubre 2007

http://www.theatlantic.com/education/archive/2014/12/times-up-for-timeout/383897/?utm_source=atlfb

 

Author: Paola

Soy Paola Acuña, escribir acerca de mi maternidad se ha convertido en mi pasión. Me permite acercarme a otras madres y acompañarnos en este hermoso camino que sí bien no es fácil ha sido único. Soy madre de Alondra que actualmente tiene 21 meses de edad, ella ha logrado una transformación increíble en mi vida, ser su mamá es un privilegio pues de ella he aprendido mucho. Hemos crecido, llorado, jugado y aprendido juntas.

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